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Concluidas las luchas nobiliarias con la muerte del Infante Enrique a consecuencia de las heridas sufridas en una de sus manos en mayo de 1445 d.C., en el transcurso de la batalla de Olmedo, el rey Juan II reparte las posesiones confiscadas entre los nobles que se habían aliado con él, como premio por su apoyo y fidelidad, correspondiendo el lote formado por los lugares de Armuña, Pioz, Meco, Retuerta, Yélamos de Suso, Yélamos de Ayuso, Miralcampo, Aranzueque, El Pozo, Yunquera y Balconete, a don Íñigo López de Mendoza, nombrado el 2 de agosto de 1445 d.C., marqués de Santillana, título utilizado por vez primera en el reino de Castilla, a pesar de haber sido aliado del Infante Enrique tanto en el golpe de Tordesillas como en el cerco del castillo de la Puebla de Montalbán, en diciembre de 1420 d.C.

Recluido en su palacio de Guadalajara tras la muerte de su esposa, doña Catalina de Figueroa, dicta testamento el día 8 de mayo de 1455 d.C. instituyendo como heredero de los lugares de Pioz y el Pozo de Guadalajara a su hijo don Pedro González de Mendoza, en aquellas fechas Obispo de Sigüenza, quien llegaría a ser posteriormente Arzobispo de Toledo y Cardenal de Santa María in Dominica, por lo que pasaría a la posteridad como el Cardenal Mendoza, quien fue denominado por el Papa Sixto IV como el "tercer rey" en tiempos de los Reyes Católicos.

Y fue este interesante personaje de finales del siglo XV d.C. a quien debe la pequeña localidad de Pioz su más importante "tesoro", El castillo de Pioz.

Retrato_de_Cardenal_Mendoza

Retrato de Don Pedro González de Mendoza, el Cardenal Mendoza, rodeado de obispos, según una obra de Juan Rodríguez de Segovia, Maestro de los Luna, fechada en el año 1484 d.C.